Traducido por el equipo de SOTT.net

© AFP/FileDesde que Amy Chua publicó su "Himno de batalla de la madre tigre", el tema ha dominado las conversaciones en la puerta de la escuela en Hong Kong, donde los padres se preguntan cuánto exigen a sus hijos. El relato de la madre estadounidense sobre la influencia china y la presión que ejerce sobre sus hijos resulta más que familiar en esta ciudad ferozmente competitiva, donde los padres afirman que también se les presiona para que rindan.
China ya no enviará niños al extranjero para su adopción, según ha anunciado el gobierno, revocando así una norma de más de tres décadas arraigada en su antaño estricta política del hijo único.
Más de 160.000 niños chinos han sido adoptados por familias de todo el mundo desde 1992, cuando China abrió por primera vez sus puertas a la adopción internacional.
Alrededor de 82.000 de estos niños, en su mayoría niñas, han sido adoptados en Estados Unidos, según China's Children International (CCI).
Comentario: Tiene sentido, dado que China se esfuerza por aumentar su población y, por tanto, facilitar las adopciones de sus propios ciudadanos beneficiaría tanto al país como, dadas las investigaciones sobre el desarrollo infantil, potencialmente al propio niño. En particular, Rusia puso fin a este tipo de adopciones en 2012.
Además, en materia de protección, China está en mejores condiciones de garantizar un seguimiento suficiente del niño y de tomar medidas en caso necesario. Lo cual, dados los diversos escándalos en torno a la adopción, sobre todo en relación con el tráfico de niños, es sumamente pertinente. Occidente también ha dejado claro que su concepto de familia LGBT+ no sólo está reñido con el de China, sino que también puede estar reñido con el interés superior del menor.
Resulta revelador que el control que ejerce Occidente sobre la junta de Kiev (Ucrania) la haya convertido en la capital mundial de los vientres de alquiler y del tráfico de niños:
Comentario: Tiene sentido, dado que China se esfuerza por aumentar su población y, por tanto, facilitar las adopciones de sus propios ciudadanos beneficiaría tanto al país como, dadas las investigaciones sobre el desarrollo infantil, potencialmente al propio niño. En particular, Rusia puso fin a este tipo de adopciones en 2012.
Además, en materia de protección, China está en mejores condiciones de garantizar un seguimiento suficiente del niño y de tomar medidas en caso necesario. Lo cual, dados los diversos escándalos en torno a la adopción, sobre todo en relación con el tráfico de niños, es sumamente pertinente. Occidente también ha dejado claro que su concepto de familia LGBT+ no sólo está reñido con el de China, sino que también puede estar reñido con el interés superior del menor.
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