
Tras la retirada de la policía de las calles el pasado viernes por la noche, el museo, que alberga joyas de la época faraónica tales como el tesoro encontrado en la tumba del rey Tutankamón, fue víctima del vandalismo, según la cadena de televisión por satélite árabe Al Yazira. Vitrinas rotas, estatuillas hechas pedazos y dos momias destruidas son algunos de los destrozos que mostraron las imágenes de Al Yazira, que consiguió entrar en el interior del museo.
Hawas, recién nombrado ministro de Estado de Antigüedades, ha considerado que el vandalismo no llegó a más gracias a la intervención de ciudadanos de a pie egipcios que intentaron proteger las antigüedades. "Es el pueblo egipcio quien ha protegido las piezas arqueológicas", ha dicho orgulloso Hawas.
Y es que, gracias a los objetos arqueológicos, el sector turístico es una de las principales fuentes de riqueza de Egipto que en el 2010 recibió casi quince millones de visitantes, según las autoridades. Tan importante es el turismo para Egipto que la noche del viernes, en plena refriega entre manifestantes y policía, y con el Ejército desplegándose por las calles, los civiles se unieron a los soldados para crear una cadena humana alrededor del museo y evitar los saqueos, aunque al final los alborotadores lograron entrar.











