Una alimentación saludable consiste en regular el consumo de ciertos nutrientes de acuerdo al organismo de cada uno, y no en prohibir algunos. En los últimos tiempos ciertos alimentos se estigmatizaron al punto de ser asociados sólo con lo malo. A las grasas, por ejemplo, se las relaciona con el sobrepeso y el riesgo cardiovascular cuando consumidas en su tipo y medida justa incluso pueden proteger la salud.
Según el informe de Bryan Walsh para la revista Time, desde 1980 los norteamericanos eliminaron de su dieta todo tipo de grasas, a raíz de un alto crecimiento de muertes por enfermedades cardíacas - cerca de un millón por año - a pedido del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Fue entonces, cuando la dieta comenzó a contener menos carnes rojas, huevos y lácteos, para aumentar el consumo de carbohidratos, verduras y frutas. Sin embargo, hubo más enfermedades que antes y la diabetes tipo 2 se incrementó en un 166 por ciento desde ese año hasta 2012.
Como señala Walsh, la difusión de la palabra "grasa" se convirtió en sinónimo de malo y entabló una relación de amor-odio con la comida y el sobrepeso: "Comer grasa nos volverá gordos y tapará nuestras arterias provocando un ataque cardíaco". Pero no todas las grasas son iguales, tal como indica en el artículo el doctor Robert Eckel, ex presidente de American Heart Association: "Cuando reemplazas grasas saturadas por poliinsaturadas (ácidos grasos, omega 3 y 6 presentes en el aceite de oliva y los pescados en general) o monoinsaturadas (omega 9 presente en aceites vegetales, frutos secos y semillas) se logra bajar el colesterol LDL o malo".
Comentario: Como vemos, incluso quienes reconocen la importancia de las grasas para la salud, muchas veces tienden a concentrarse en grasas vegetales, por el estigma que existe respecto a las grasas saturadas de origen animal. Este es un gran mito que ya ha costado muchos problemas de salud. En realidad las grasas de origen vegetal contienen una proporción inadecuada de los ácidos grasos Omega 3 y Omega 6, y éste último constituye un importante factor proinflamatorio del cuerpo. La proporción adecuada de éstos ácidos grasos es importante para un buen equilibrio nutricional, lo que hace que las grasas de origen animal (repletas de Omega 3 y otros nutrientes) sean ideales. Las grasas saturadas, además, son más estables a nivel molecular, lo que las hace ideales para cocinar, ya que no se alteran con el calor como es el caso de las de origen vegetal.













Comentario: Y seguimos con el tema de que las grasas saturadas son malas. ¡Además ahora dice que tenemos que comer granos! Nada más equivocado y perjudicial para salud, bueno, excepto el azúcar y otros aditivos químico-industriales. Los granos son alimentos sumamente cargados de antinutrientes que tienen varios efectos nocivos en nuestro organismo. Vea:
Alimentación moderna vs. alimentación sana, fuentes de toxicidad, el rol de las reacciones inflamatorias y las sensibilidades alimentarias en las enfermedades crónicas, modernas o idiopáticas
El lado oscuro del trigo - Nuevas perspectivas sobre la enfermedad celíaca y la intolerancia al trigo.
Abriendo la caja de Pandora: el rol crítico de la lectina de trigo en la enfermedad humana
Los opioides adictivos del trigo y los productos lácteos
Entrevista con el doctor Tom O'Bryan: Todo sobre el gluten, parte 1
¿Son realmente saludables los cereales integrales? (Parte I)
Buenas noticias: la dieta Paleo baja en carbohidratos y libre de gluten llamó la atención de los medios
Además, los carbohidratos en general no deberían superar el 10 a 20 por ciento de la alimentación, ya que provocan alteraciones en el metabolismo que inducen al desequilibrio de la insulina y alteran todo el funcionamiento del cuerpo, causando las enfermedades de la civilización que vemos en aumento.
Más grasas, nada de carbohidratos
Un revés a los carbohidratos
Más evidencias sobre la necesidad de una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas
Si le interesa conocer las recomendaciones de SOTT.net para una alimentación saludable, vea:
La dieta cetogénica - Una visión general
La dieta paleolítica revisada