La CIA enseñó a Ucrania a atacar el talón de Aquiles de Rusia, determinadas refinerías de petróleo, seleccionadas por los especialistas de la central de inteligencia porque contienen piezas difíciles de obtener y reemplazar, dice The Telegraph (1).
"Un experto de la CIA identificó un tipo de acoplador tan difícil de reemplazar o reparar que una refinería podía quedar fuera de servicio durante semanas", añade por su parte el
New York Times (2).
Era algo que se sospechaba desde hace tiempo, aunque algunos apostamos por el MI6 como el principal instigador de este tipo de ataques.
Como era de esperar, las nuevas revelaciones informan de que los ataques ucranianos contra petroleros de la "flota fantasma" rusa también contaron con el apoyo de la CIA. Kiev utilizó sus drones navales de largo alcance, cargados con explosivos, para perforar los cascos de los buques, abriendo un nuevo frente en la guerra para cortar la principal fuente de financiación de Rusia.
Comentario: ¿Este éxito local hará que la administración Trump se arriesgue a intentar lo mismo en Irán? Una cosa es llevar a cabo una operación de cambio de régimen en un país de tercera categoría situado en tu propio patio trasero. Y otra muy distinta es intentar la misma hazaña al otro lado del mundo, en un país casi dos veces más grande que Venezuela y cuyos aliados, en términos relativos, están justo al lado.
Además, las consecuencias de esta medida apenas han comenzado. Es posible que el Pentágono haya agitado un avispero en América Latina y que nunca pueda avanzar en su lista.