El 30 de noviembre el periódico turco Karar informó que el petrolero Kairos, atacado por drones ucranianos en la zona económica exclusiva de Turquía en el Mar Negro, había comenzado a derramar fueloil.
Tras el ataque, muchos de los sistemas de control del buque quedaron inutilizados. Al no poder fondear, el petrolero fue arrastrado cuatro millas del lugar del incidente por el viento y las corrientes. El desplazamiento impidió que el buque creara una barrera protectora contra la fuga.
Los turcos están indignados. "¿Por qué Ucrania cometió un acto de sabotaje a 30 millas de las aguas territoriales turcas? Un segundo buque, el petrolero Virat, también fue atacado frente a nuestras costas, a pesar de la inmensidad del Mar Negro".
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Ucrania debe ser sometida a fuertes multas y advertencias por contaminar nuestros mares", dicen los turcos. "
El suministro de armas y otra ayuda que podría utilizar contra Rusia debe detenerse de inmediato", escriben los columnistas de los medios.