Si en el imaginario colectivo la preparación de una guerra se asemeja a un juego de ajedrez, donde la precisión, la táctica y la frialdad para mover las piezas es lo que prevalecen, por estos días Estados Unidos y sus aliados han demostrado que para lanzar una nueva invasión militar no necesitan de

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esas virtudes.
Por lo visto hasta ahora, la Casa Blanca con sus socios europeos y del Golfo Pérsico
buscan con desesperación las excusas para lanzar un ataque contra Siria, utilizando un guión similar al aplicado en Libia.Esta situación se profundizó luego de que Rusia y China vetaran en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) un proyecto de resolución contra Siria, presentado por Marruecos, y que planteaba la salida del poder del presidente Bashar Al Assad.
Conocida las posturas de Moscú y Beijing,
una avalancha mediática cubrió las pantallas de televisión, esgrimiendo que el gobierno de Damasco había iniciado bombardeos en la ciudad de Homs, donde operan los principales grupos opositores armados.Quien dio la voz de alerta sobre esta estrategia mediática fue el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que el domingo denunció "
que casi al mismo tiempo que se discutía en el Consejo de Seguridad la propuesta de resolución, se estaba hablando de 'masacre' en Siria. Lo mismo que pasó con Libia para presionar al mundo".Durante la segunda sesión de la XI Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (Alba), efectuada en Caracas, el mandatario recordó que el gobierno de Al Assad rechazó las mentiras con respecto a los bombardeos de la aviación siria, porque la "llamada 'masacre' fue un ataque de fuerzas terroristas".