
Obama proyecta una imagen de temple ante los avatares del complicado mundo que le toca liderar, pero de puertas para adentro tanta presión como que ha hecho mella en su estado emocional, según el libro The Secret Life of Barack Hussein Obama, del periodista Mondo Frazier. Así, mientras que al inicio de su mandato, en el 2009, lo llamaban "Obama no drama", por ser muy sereno, hoy su staff en la Casa Blanca teme sus frecuentes estallidos de ira, en los cuales grita y regaña a sus subalternos. La recesión, el desempleo, su baja popularidad y la campaña por la reelección, afirma el autor, han hecho del Presidente de la nación más poderosa del planeta un mar de nervios, que fuma un cigarrillo tras otro y está muy apegado a las pastillas para la ansiedad. Está tan paranoico, escribe Frazier, que elaboró una 'lista de enemigos', en la que incluye a varios comentaristas republicanos, es decir, de la oposición.
Pero esas son fruslerías junto a los hallazgos que Frazier dice haber hecho en tres años de investigación sobre aspectos del pasado del Presidente que, asegura, la gran prensa de su país ha soslayado deliberadamente. En efecto, si de algo se han valido los enemigos de Obama para dañar su imagen es que su historia no está documentada paso a paso. Registros de varios lugares en que estuvo se han perdido o se encuentran sellados con siete llaves. De igual modo, no es recordado en varios sitios donde su biografía oficial dice que vivió, y mucho se echa de menos que no hayan aparecido ni los amigos ni las novias de esos días. Él mismo, además, no se ayuda mucho manteniendo en reserva, por ejemplo, los registros de su paso por la Universidad de Columbia, donde estudió Ciencia Política a comienzos de los años 80.









