
Anonymous se ha establecido como una holgada red de vigilantes. Pero hay que tener cuidado, ya que desafortunadamente también atrae a individuos patológicos, cuya idea de ‘revolución’ es aquella que socava una ‘utopía’ totalitaria, en donde ellos tienen la libertad de esclavizar a la humanidad.
En años recientes ha surgido una nueva forma de activismo en Internet. Con sus numerosas 'filtraciones' y 'operaciones', grupos como Wikileaks y su 'hacktivismo' derivado conocido como 'Anonymous', han alcanzado una amplia exposición en los principales medios de comunicación. Con el personaje 'V' de la película de V de Vendetta como inspiración, jóvenes de todo el mundo reúnen fuerzas detrás de la idea de que "algo está muy mal en este país", y se lo hacen saber a todos por medio de las protestas anónimas, hacktivismo en línea en contra de grupos y organizaciones que ven como parte del problema, o con el apoyo a las revoluciones en Egipto, Túnez, y en otros lugares.
Sin embargo, el hacktivismo en Internet tiene un precio. De 'terroristas domésticos', ahora tenemos el potencial para 'hacker terroristas domésticos', y los principales gobiernos Occidentales y las corporaciones de medios de comunicación rápidamente han comenzado a pregonar este nuevo ángulo en la 'guerra contra el terrorismo'.
The Economist, por ejemplo,
describió a la ciberguerra actual como "el quinto dominio de la guerra", y el Sub-secretario de la Defensa estadounidense, William J. Lynn,
declaró en el 2010 que "como materia doctrinal, el Pentágono ha reconocido formalmente el ciberespacio como un nuevo dominio de guerra... [que] se ha vuelto tan crítico como las operaciones militares en tierra, mar, aire y espacio."
No obstante, el verdadero problema potencial relacionado con los grupos 'hacktivistas', es la posibilidad de infiltraciones por parte de operativos del gobierno y la desviación de sus agendas justicieras para que sirvan a las agendas del gobierno y el ejército de EEUU. Mientras que la ciberguerra normalmente está dirigida a poderes extranjeros hostiles, podría decirse que es la hermana menor de COINTELPRO. Justo como la supuesta amenaza 'terrorista' ha avanzado lenta pero progresivamente a lo domestico con la acentuada asociación propagandística entre la disidencia social y la amenaza de 'terrorismo doméstico', cada vez más la ciberguerra ha fijado como objetivo a aquellos ciudadanos que toman una posición crítica ante los crímenes de los poderes corporativos, económicos, militares y políticos actuales. Después de todo, la única manera de reprimir a los disidentes que están en contra de los crímenes y la corrupción, tan sistémicos y obvios, es a través de una guerra de información, es decir, propaganda. Por lo tanto, es probable que la ciberguerra y el 'hacktivismo' jueguen un rol central en COINTELPRO del siglo 21.
Por ende, no es ninguna sorpresa que la ciberguerra haya engendrado toda una industria de firmas y organizaciones privadas y militarizadas, especializadas en esta nueva forma de 'contra inteligencia'.