Traducido por el equipo de SOTT.netCon las instituciones británicas copiando a instituciones como Harvard en la represión de la libertad de expresión, la única forma de volver a la razón es garantizar explícitamente la libertad académica.

© Joe Daniel Price/Getty; Eddie Keogh/GettyLord Hague de Richmond, canciller de Oxford, advirtió de las amenazas que se ciernen sobre la libertad de expresión
Más, como predijo Kingsley Amis en 1960, ha venido a ser peor. Tras años de rápida expansión, que han llevado las proporciones de jóvenes universitarios a cotas sin precedentes, la enseñanza superior está en crisis en todo el mundo anglosajón. A este lado del Atlántico, un número significativo de universidades se enfrentan a la quiebra. En términos reales, la financiación se ha reducido en casi un tercio desde que las tasas de matrícula se elevaron a 9.000 libras en 2012. Cuatro universidades del Russell Group (Cardiff, Durham, Newcastle y Sheffield) están despidiendo a profesores para intentar equilibrar sus cuentas.
Al otro lado del charco, las universidades estadounidenses, mucho más ricas, se encuentran en una situación de colisión con la recién elegida administración de Donald Trump, una colisión que han provocado ellas mismas con años de abierto activismo político de izquierdas. Parece que la financiación federal se reducirá drásticamente y que se cuestionará el generoso tratamiento fiscal de las dotaciones. Y en todas partes del mundo anglófono, los estudiantes y los recién graduados están agobiados por las deudas contraídas por títulos que los empleadores ven con escepticismo, por no mencionar una doble pandemia de enfermedad mental y lo que Richard Dawkins llamó el "virus de la mente".
Comentario: Es un tema complejo, sin embargo, son personas que están siendo transferidas dentro del sistema penitenciario, es decir, cometieron un crimen que les hizo perder sus derechos. Ademas, el riesgo para las otras mujeres presas también tiene que ser considerado cuando se intenta ser woke con criminales.