OF THE
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Es tal el peso de los pensamientos y de la actitud que a menudo se olvida de la importancia de las circunstancias y del contexto.Seligman (padre de la psicología positiva y, a pesar de todo, respetado investigador en psicología) se inventó la llamada ecuación de la felicidad según la cual la felicidad depende en un 50% de una situación de partida determinada genéticamente (S), en un 10% de las circunstancias de la vida (C) y en un 40% de nuestra manera de pensar (A)
Un reciente estudio de imágenes realizado por el psicólogo Drew Westen y sus colegas en la Universidad de Emory ofrece un firme argumento para la existencia del razonamiento emocional. Justo antes de las elecciones presidenciales del 2004 entre Bush y Kerry, se reclutaron dos grupos de individuos; quince ardientes demócratas y quince ardientes republicanos. A cada uno se le presentó declaraciones conflictivas y aparentemente dañinas sobre su candidato, así como sobre objetivos más neutrales como el actor Tom Hanks (quien, al parecer, resulta agradable para las personas de todas las tendencias políticas).¿Hasta qué punto, entonces, una ideología puede condicionarnos a negar la realidad y por ende hacernos incapaces de responder de manera proactiva a las circunstancias que nos enfrentan hoy en día?
Como era de esperar, cuando a los participantes se les pidió realizar una conclusión lógica sobre el candidato del partido político opuesto, los mismos encontraron una manera de llegar a una conclusión que hiciera ver mal al candidato, incluso aunque la lógica debería haber mitigado las circunstancias particulares y haberles permitido llegar a una conclusión diferente. Aquí es donde se pone interesante.
Cuando este "control emocional" comenzó a ocurrir, las partes del cerebro normalmente involucradas en el razonamiento no se activaron. En cambio, se produjo una constelación de activaciones en las mismas áreas del cerebro donde se experimentan el castigo, el dolor y las emociones negativas, (es decir, en la ínsula izquierda, la corteza frontal lateral y la corteza prefrontal ventromedial). Una vez que se encontró una manera de ignorar la información que no puede ser rechazada racionalmente, las áreas neurológicas del castigo se apagaron, y el participante recibió un destello de activación en los circuitos relacionados con recompensas -similar a la sensación que recibe un adicto al conseguir su dosis.
En esencia, los participantes no estaban dispuestos a dejar que los hechos se interpusieran en sus tomas de decisiones candentes y rápidas recompensas."No se activó ningún circuito involucrado en el razonamiento consciente", dice Westen. "Fundamentalmente, pareciera como si los participantes giraran el calidoscopio cognitivo hasta llegar a las conclusiones que ellos quieren, y luego las refuerzan masivamente con la eliminación de estados emocionales negativos y la activación de los positivos". [...]
En última instancia, Westen y sus colegas creen que "un razonamiento emocional parcial conduce al 'grabado' o refuerzo de una creencia defensiva, asociando el relato 'revisionista' de la información por parte del participante con emociones positiva o el alivio y la eliminación de la angustia. El resultado es que las creencias parciales se calcifican y la persona poco aprende de nuevos datos'", señala Westen. El extraordinario estudio de Westen demostró que el proceso de la información neurológica relacionada a lo que llama "razonamiento motivado" [...] parece ser cualitativamente diferente al razonamiento de una persona que no posee conexiones emocionales en las conclusiones a las que llegar.
El estudio es, pues, el primero en describir los procesos neuronales que subyacen al juicio político y la toma de decisiones, así como para describir los procesos que implican control emotivo, psicológico de defensa, el sesgo de confirmación, y algunas formas de la disonancia cognitiva. La importancia de estos hallazgos va más allá del estudio de la política: "Todo el mundo, desde los ejecutivos y los jueces a los científicos y los políticos pueden razonar a partir de juicios sesgados emocionalmente cuando tienen un interés personal en la forma de interpretar 'los hechos'," de acuerdo con Westen".Genes Malvados
Barbara Oakley
Comentario: Un optimismo patológico que se basa en negar la realidad de lo que sucede a nuestro alrededor, nuestras propias emociones, sean estas positivas o negativas, y nuestras circunstancias. Un optimismo irreal que nos lleva a no poder actuar en consecuencia de circunstancias reales y reconociendo emociones reales en nosotros que, al ser enterradas, siembran sus frutos de enfermedad.
Vea también:
* Lo positivo del pensamiento negativo
* Muerte a la ciencia de la felicidad
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