"Los genes son los átomos de la herencia" - Seymour BenzerConocer las partes nos ayuda a entender el conjunto. Así como el átomo es la unidad irreducible de la materia, el gen es la unidad básica de la información biológica, de nuestra herencia. Los átomos nos ayudan a entender la materia y el universo. Los genes nos ayudan a entender nuestra evolución, identidad y patrón de enfermedad.
Pero al igual que el todo es más que la suma de las partes, los humanos somos más que la suma de nuestros genes. Nuestro genotipo es moldeado por el entorno y por nuestras acciones para generar un fenotipo (expresión genética).
Los genes no determinan casi nada, pero condicionan casi todo. Entender estos condicionantes iniciales nos ayudará a guiar nuestras acciones individuales.
Aunque todos compartimos un origen común (y estamos bien adaptados a los alimentos originales), la historia evolutiva de cada población ha dejado su huella, generando diferentes adaptaciones y necesidades.
Estas diferencias genéticas explican por qué algunas personas necesitan comer más productos animales que otras, por qué los lácteos son peligrosos para algunos y beneficiosos para otros, o por qué unos toleran bien los cereales y para otros son perjudiciales.
Hoy analizamos cómo algunas de estas variaciones pueden condicionar tu alimentación, usando mis propios genes como ejemplo (analizados con 23andMe).














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