Existen numerosos estereotipos en torno a lo que produce el dinero en una persona. Por una parte la ambición está asociada en el imaginario colectivo con la corrupción ("el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente" y "el dinero es la raíz de todo mal", se dice popularmente). Por otra parte hay quienes consideran que la falta de dinero es lo que corrompe a las personas y genera una serie de conductas poco éticas en la persecución de la ilusión monetaria.

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Ahora científicos de la Universidad de California en Berkeley han descubierto que son las personas de clase social elevada las que se ajustan más al estereotipo,
siendo que el dinero trastorna su moral en mayor medida.En el estudio se identificaron diferentes grupos de personas, las cuales fueron medidas por su riqueza económica, escolaridad, persuasión religiosa y actitud hacia el dinero. Se les sometió a distintas pruebas, entre ellas un juego de dados en el que los participantes debían de reportar sus propios resultados, pensando que podían ganar dinero y que no estaban siendo vigilados.
Las personas de una extracción económica más alta mostraron una mayor tendencia a alterar sus puntajes.Miembros de otro grupo fueron cuestionados sobre diferentes escenarios hipotéticos en los que se podrían beneficiar de hacer algo poco ético en el trabajo.
Se hizo una prueba también en el tráfico de San Francisco:
las personas más acaudaladas fueron las que menos cedieron el paso a los peatones y las que más intentaron rebasar a otros automóviles para ganar lugar en la calle.El artículo publicado en el
Proceedings of the National Academy of Sciences concluye que
aquellas personas que provienen de familias más ricas o poderosas tienden a mostrar mayor avaricia, a mentir en una negociación y a hacer trampa.
Comentario: Parece una dura lección que Europa está destinada a repetir. Desde que este reporte fue publicado, FECRIS ha continuado infiltrándose firmemente en las organizaciones de mayor nivel de creación de políticas en Europa y más allá.
Su página de Wikipedia dice: En típico estilo psicopático, esta organización se ha insinuado en la estructure legislativa de la Unión Europea y la ONU con aseveraciones histéricas McCarthystas de "cultos" infiltrando cada órgano del estado para hacer precisamente aquello de lo que acusa a otros: manipular la legislación que originalmente tenía la intención de proteger los derechos humanos de la gente, en particular previniendo los derechos de libertad de pensamiento, consciencia y asociación religiosa; ¡todo hecho a nombre de sus patrocinadores en las iglesias populares que sienten que los nuevos "cultos" están robando su territorio!
El actual presidente de FECRIS, incidentalmente, es Tom Sackville, un aristócrata educado en Eton y Oxford y ex Ministro de la Oficina del Interior en el gobierno conservador de John Major en los años 1990s.