Traducido por el equipo de SOTT.netLas reformas del impuesto de sucesiones del gobierno británico no tienen que ver con la guerra de clases ni con llenar el «agujero negro» del presupuesto del país, sino con arrebatar tierras vitales a las pequeñas y medianas explotaciones familiares para entregárselas a las megacorporaciones.
Es una pieza más de la agenda del Gran Reinicio, concretamente la guerra contra los alimentos.
Un curso rápido para los no británicos que no saben cómo funciona nuestro país (y, de hecho, el considerable número de británicos que han demostrado recientemente que no saben cómo funciona su propio país):
Desde 1984, las explotaciones agrícolas en activo están exentas al 100% del pago del impuesto de sucesiones en virtud del sistema de «desgravación por propiedad agrícola» (APR por sus siglas en inglés).
La justificación era que las explotaciones agrícolas son necesarias para producir los alimentos que todos comemos y, dado que las familias de agricultores británicos suelen ser ricas en activos pero pobres en efectivo, el cobro del impuesto de sucesiones sobre las tierras agrícolas podría afectar negativamente a la producción agrícola.
El Gobierno de Keir Starmer acaba de anunciar que, a partir de abril de 2026, suprimirá el régimen de la APR.
Esto significa que cualquier persona que herede una explotación agrícola en activo tendrá que pagar hasta el 20% del valor de los activos en concepto de impuestos, y dado que los agricultores operan con márgenes estrechos, es probable que esto signifique la venta de parcelas de tierra para recaudar dinero. Es posible que algunos agricultores se vean obligados a vender todas las tierras a la vez, ya que puede resultar difícil encontrar compradores por partes.
Comentario: Tambien se reportó que: