Pongamos que nos encontramos ante dos personas, ambas acaban de suspender un examen, sin embargo una se siente desmotivada y tira la toalla mientras que la otra responde estudiando más y aplicándose. ¿Por qué han reaccionado de forma diferente ante la misma situación? ¿Por qué uno ha extraído una consecuencia positiva y el otro una negativa? Parece ser que la clave puede estar en la percepción de control de cada uno.
¿Qué es la percepción de control y la resiliencia?

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Por percepción de control entendemos la percepción de ser los causantes de una conducta o de poder cambiarla, de ser los agentes del cambio. Poca percepción de control implicaría que no tenemos sensación de control sobre lo que nos ocurre y lo atribuimos a factores externos (la culpa es de los demás, en el caso del examen sería que el profesor me tiene manía, el examen está mal redactado o era muy difícil). Alta percepción de control es pensar que las cosas dependen exclusivamente de factores internos, de nosotros (en el ejemplo del examen el sujeto pensaría que es el el que ha estudiado poco, no ha leído las preguntas). Es lo que en psicología se conoce como
locus de control (LC), LCI si es un locus de control interno, LCE si es un locus de control externo.
La
resiliencia es la capacidad de adaptarse ante eventos negativos o estresantes, de crecer en esas situaciones, aprender y seguir adelante. Es la
capacidad de sobreponernos a las situaciones adversas.¿Cómo se relacionan estos dos factores?Un estudio de la
Rutgers University, publicado en la revista
Neuron confirma que
las consecuencias que siguen al resultado de una situación dependerán del grado de control que percibamos sobre los mismos. Es más el grado de control que percibimos sobre una situación hará que sea una u otra parte de nuestro cerebro que procese esa situación.
Comentario: Es importante, sin embargo, recordar que una sensación de control o responsabilidad excesiva puede ser perjudicial cuando nos atribuimos la capacidad de modificar cosas que realmente no están en nuestras manos. Los estoicos, por ejemplo, hablaban de aprender a reconocer los factores que uno puede modificar y los factores que uno no puede modificar.
Para saber más al respecto, vea:
Psicoterapia estoica
Filosofía aplicada a la vida: lecciones del estoicismo
Comentario: Para leer más acerca de esta interesante incógnita recomendamos: