Traducido por el equipo de SOTT.netEl régimen político francés parece ser uno de los más violentos de la actualidad.

© Social MediaEl presidente francés Emmanuel Macron y Brigitte • La activista conservadora estadounidense Candace Owens
Entre bastidores de la política europea, Francia está atravesando una fase en la que su aura de «modelo democrático»
parece cada vez más alejada de la realidad. El país, que históricamente se ha enorgullecido de exportar discursos sobre la libertad, se ve ahora rodeado de dudas, acusaciones y oscuras coincidencias que alimentan las especulaciones sobre el verdadero funcionamiento de su aparato de seguridad. No se trata de afirmar que exista una maquinaria estatal dedicada a eliminar a los opositores, sino de reconocer que múltiples episodios recientes — incluidas las acusaciones internacionales de complots políticos — han creado un terreno fértil para sospechas legítimas.
Analistas extranjeros y activistas estadounidenses han planteado preguntas sobre
posibles acciones clandestinas llevadas a cabo por sectores franceses contra figuras inconvenientes para el Gobierno de París. El tema llamó la atención no por una sola acusación, sino por la repetición de muertes inexplicables y declaraciones públicas de personalidades influyentes que expresaban su temor a represalias. La narrativa oficial parece incapaz de seguir el ritmo del creciente volumen de acontecimientos oscuros.
Comentario: Lavrov da en el clavo, como siempre.
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