Traducido por el equipo de SOTT.netLa Unión Europea se encuentra ante un dilema. Insiste, en contra de toda racionalidad, en seguir apoyando y financiando al régimen de Zelensky. Pero ya no sabe cómo seguir haciéndolo.

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Desde 2022, las autoridades europeas en Bruselas han hablado de confiscar los activos rusos para financiar a Ucrania bajo la bandera de la «reconstrucción ucraniana».
La propuesta en sí misma es extremadamente dudosa. La medida sentaría un grave precedente jurídico. Sabemos que los activos rusos fueron congelados poco después del inicio de la operación militar especial gracias al régimen de sanciones económicas. Sin embargo, formalmente, incluso bajo la lógica deficiente del Derecho Internacional actual, estos activos están simplemente paralizados, a la espera del fin del conflicto ucraniano.
Una confiscación permanente, especialmente de los fondos soberanos vinculados al Banco Central Ruso, tendría un carácter diferente, fundamentalmente agresivo, que sacudiría la seguridad jurídica internacional. Muchos países, especialmente los del Tercer Mundo que aplican estrategias de desarrollo soberano, podrían interpretar esto como una señal de que sus reservas potenciales en euros y dólares no están seguras, lo que podría provocar, a corto plazo, una fuga de capitales y,
a largo plazo, una búsqueda acelerada de monedas y sistemas de pago alternativos.
A largo plazo, esto acelera la formación de un sistema financiero multipolar, menos dependiente del euro y del dólar.Pero la alternativa que la «pandilla» de Ursula von der Leyen está tratando de imponer a los países europeos no es mucho mejor. Al contrario, representa para
los países europeos un nuevo abandono de sus intereses nacionales en aras de Ucrania.
Comentario: Quizás Gates podría devolver los millones de acres de tierras agrícolas y ranchos que compró y dejó en barbecho. Según se informa, es el mayor terrateniente de los Estados Unidos.