El experto en anti-envejecimiento, el Dr. Ron Rosedale, fue de los primeros en advertir a la gente sobre los
peligros de comer demasiada proteína --una postura que ha recibido mucha crítica en los últimos años, aunque ahora, una creciente investigación aporta un fuerte sustento a esta noción.

"Consumo de proteína - Efectos en la longevidad, el envejecimiento y el cáncer. La importancia de restringir el consumo de la proteína en la salud. - Dr. Ron Rosedale"
La conferencia presentada fue en febrero de este año en Vail. En ella, el Dr. Rosedale detalla la conexión ancestral entre la proteína, el objetivo de rapamicina en mamífero (mTOR), el proceso de envejecimiento, y la formación del cáncer.
Él comienza al ofrecer un fragmento de sabiduría absolutamente sencillo pero profundo en el que
"su salud y esperanza de vida probablemente serán determinadas por la proporción de grasa, frente al azúcar, que quema durante toda su vida".En esencia, propone que
cualquier alimento que ayude a quemar grasa probablemente es beneficioso para la salud, y cualquiera que le haga quemar azúcar probablemente no lo es. Esto es en gran parte porque el azúcar es un combustible "sucio", y las grasas y las cetonas son quemadas mucho más limpiamente, lo cual causa mucho menos daño oxidativo.Las hormonas y la comunicación entre ellas desempeñan un papel importante, y esas hormonas son determinadas por los alimentos que consume. De acuerdo con Rosedale, "debe comer hoy para controlar las hormonas que le indicaran lo que necesita comer mañana".
En pocas palabras, esta hipótesis ignora por completo el dogma de "consumo de calorías gasto de calorías", y en su lugar se centra en los alimentos que favorecen a las hormonas y los factores de crecimiento que hacen que su cuerpo queme grasa, en lugar de azúcar.
Comentario: Es probable que la higiene excesiva tenga que ver con la alteración del microbioma, sin embargo, quizás no se debe a la higiene en sí misma sino a los diferentes componentes de los productos de limpieza. La medicina convencional no sabe lidiar muy bien con múltiples variables que podrían conducir a ciertas consecuencias sanitarias y no suele considerar muy seriamente el efecto de las toxinas ambientales provenientes en gran medida de los productos que usamos para la limpieza. Por lo que sabemos, Rusia parece ser más estricta con normas ambientales y la protección al consumidor con respecto a los tóxicos añadidos y presentes en productor de consumo familiar; quizás esto tenga algo que ver con el hecho de que su microbioma se encuentra más preservado. Otros factores a considerar son la alimentación, los niveles de estrés, la exposición a vacunas y antibióticos, el estilo de vida en general, infecciones ocultas causada por microorganismos difíciles de identificar, etc..
Sin embago, éste sigue siendo un estudio interesante que saca a relucir lo que algunos investigadores ya han estado proponiendo, principalmente en el ámbito clínico. Le recomendamos leer: