El paraíso macrista ya no está tan lejos, se lo puede oler a la distancia. La debacle social crece, los sectores más vulnerables aumentan en tamaño y el hambre se multiplica por doquier, todos los índices económicos que hablan de la salud de un país están en alerta roja, y los derechos ciudadanos están a punto de irse por el drenaje sin pena ni gloria.
macri capitan américa
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Un nuevo héroe surge de la oscuridad... "Capital Ista". Su mayor súperpoder: vender muy barato a su país...
Este es el panorama de un país que hace apenas unos meses un ejército mediático al servicio de las fuerzas políticas (y económicas) encabezadas por Mauricio Macri decían que estaba en quiebra y a la deriva, pero que en términos concretos y considerando la crisis mundial en la que estaba inmerso sobrellevaba la situación con aceptable dignidad. Sí, había pobreza, trabajo informal, hechos de corrupción, y una cierta soberbia del gobierno anterior que irritaba y generaba malestar, pero muchas conquistas sociales logradas a lo largo de varios años permitían que los pobres comieran y que amplios sectores sociales de la clase trabajadora vivieran dignamente.

Hoy, a poco de haber empezado una nueva etapa en la Argentina de la mano de un empresario multimillonario con un extenso prontuario de ilegalidad y que llegó a la presidencia con 214 causas judiciales abiertas en su contra, todo ha empeorado. La gente eligió "el cambio" que el partido del presidente prometía porque le decían por todos los medios posibles que estaba muy mal y que se podía vivir mejor, pero la única realidad es que desde que asumió Mauricio Macri la gran mayoría del pueblo argentino ha sufrido pérdidas materiales y de derechos esenciales, y que lamentablemente esto recién empieza.

Mire todo lo que que este autoproclamado mesías salvador del pueblo generó en apenas poco más de medio año:

Transferencia de recursos de los más pobres a los más ricos, desempleo, y precarización laboral: Un estado de derecho seriamente lesionado: Entrega de la soberanía nacional: Ambiente de creciente violencia e intolerancia: Corrupción en el seno del gobierno (¡prometieron erradicarla!): Crecientes protestas y malestar ciudadano: Y hay mucho más si el lector se toma la molestia de buscar e investigar con apertura mental y buen sentido crítico.

¿Qué es lo que se viene?

Pero a todos los "logros" del flamante gobierno hoy debemos sumarle uno nuevo que comienza a asomarse en el horizonte: la fexlibilización laboral. Este es el próximo gran objetivo del estado macrista. Y debemos ser sinceros, hay que felicitarlos porque como buenos alumnos bien obsecuentes con sus maestros no se han olvidado ni siquiera de dejar la manzana sobre el escritorio, y han seguido al pie de la letra el "Recetario para esclavizar una nación" escrito por los grandes cerebros del neoliberalismo y el capitalismo global.

Así que en primer lugar rompieron los huevos, es decir aumentaron la demanda laboral dejando a una importante masa trabajadora en la calle y redujeron la oferta de trabajo lesionando seriamente la capacidad de las Pymes (quienes son responsables de más del 80% del empleo en el país) para afrontar sus costos y en consecuencia obligándolas a no tomar nuevos empleados o despedir algunos de los que ya tenían.

Luego agregaron la harina, lo que implicó aumentar la presión económica sobre las clases sociales bajas y medias a través de aumentos del orden del 1000% al 2000% en los servicios públicos indispensables para la vida (agua, electricidad, y gas).

Y finalmente agregaron alguna que otra cosilla para darle sabor y textura como por ejemplo dejar que la inflación se desboque llegando en julio a un 45% interanual (un 30% desde que asumió Macri) superando cualquier convenio laboral alcanzado a principio de año a través de las paritarias y en consecuencia devaluando drásticamente el salario del argentino promedio; o dejar flotar el dólar y que escale de un día para el otro un 60% haciendo imposible afrontar el efecto inflacionario por el aumento brutal de los costos en toda la cadena productiva.

Teniendo ya la masa a punto ahora se disponen a llevarla al horno y cocerla a fuego medio para luego poder servir la mesa y dejarla lista y a gusto para los opulentos "inversores" (nombre elegante para referenciar a las corporaciones corruptas y depredadoras). Cuando el hambre y la desesperación escalen lo suficiente, ellos vendrán.

Ahora abróchese bien el cinturón y trate de asimilar lo que sigue con coraje, porque esto va a ser vertiginoso y sin anestesia. La cocción de la que estamos hablando es nada más y nada menos que generar un marco jurídico en relación al trabajo, convenientemente diseñado para satisfacer todas las necesidades del gran empleador y debilitar e inhibir a la mínima expresión los derechos del trabajador.

¿Cómo piensan lograrlo?

En una entrevista publicada en el diario La Nación (diario particularmente afín al gobierno por cierto) el 26 de julio de este año, ante la pregunta sobre qué es lo que necesitan los inversores para venir a la Argentina, el presidente contestó: "[El país necesita] una justicia laboral más equitativa, no tan volcada a encontrarle siempre la razón a una parte".

El impulso a favor de modificar la legislación laboral ya había sido iniciado por el diario Clarín (otro poderoso multimedios que promueve con fervor todas las políticas de Mauricio Macri) cuando en febrero de este año publicó un artículo titulado "Se puede despedir y terminar a la vez con la pobreza". El mencionado artículo comenzaba diciendo: "¿Es posible achicar el Estado con una política de 'flexibilización laboral' que facilite los despidos y al mismo tiempo termine con la pobreza? Sorprendentemente la respuesta es afirmativa". ¿Sugerente verdad?

Lo curioso es que el mismo día en que La Nación publicaba aquella entrevista se publicó un artículo editorial anónimo, es decir sin firmante, en el que claramente se exponía la filosofía detrás de esta iniciativa. El editorial, titulado "Un cambio indispensable en las relaciones laborales", establecía en el primer párrafo el preámbulo de lo que sería sin duda una secuencia de argumentos (falaces por cierto) que justificarían las medidas necesarias para lograr un ámbito laboral adecuado para que lluevan inversiones extranjeras en la Argentina:
Las dificultades por las que atraviesa la economía debido a la herencia recibida, reclaman, entre otras necesidades, el aumento del empleo privado y una mejora de la competitividad. El cumplimiento de ambos objetivos permitirían absorber el empleo público excedente e incrementar genuinamente el nivel real de los salarios. Sin embargo, ninguno de estos propósitos podrán lograrse sin una reforma del modelo vigente de relaciones laborales en la Argentina. Se requieren modificaciones legales y estructurales, tanto en las reglas de alcance individual sobre el trabajador, como en las que hacen a los acuerdos colectivos.
Pocos párrafos después el alegato empieza por establecer una necesidad de quitarles cargas contributivas al empleador:
La oferta de mano de obra es relativamente insensible al nivel salarial, mientras que cualquier incremento de impuestos y cargas sobre el trabajo reduce la demanda de empleo y afecta el salario de bolsillo.
Un sutil comienzo hasta allí. Pero a continuación las sutilezas empiezan a desaparecer. El artículo continúa:
Un aspecto sustancial de una reforma laboral es que la negociación de salarios y condiciones de trabajo tenga en consideración la productividad y los límites y posibilidades de cada empresa.
¿Qué le parece? Toda una invitación a relativizar los derechos del trabajador y aislarlo del marco de referencia que surge a partir del contexto económico del país. De este modo la realidad empresarial podría ser presentada de un modo muy conveniente para que favorezca al empresario; imagínese que sobre un tablero de juego configurado de este modo frases del empleador como "¡Esto es lo que yo puedo pagar, y listo!" se harán de uso corriente en las negociaciones entre la patronal y el trabajador, quien por cierto no contará con el respaldo de un marco regulatorio que exija a la empresa cumplir con ciertos requisitos mínimos relacionados con el costo de vida, la realidad del país, y los derechos humanos.

El párrafo que sigue asusta:
Para ello [la negociación] debe realizarse entre interlocutores genuinos, que aunque tengan intereses distintos, estén finalmente alineados en la búsqueda del éxito de la empresa a la que pertenecen.
¿Notó la contradicción? Al principio Macri se quejaba de que el sistema está siempre a favor de una parte (que aunque no la menciona claramente se refiere al trabajador) y que era necesario una legislación más equitativa. Pero en este párrafo puede verse como la verdadera intención es volcar la balanza completamente hacia el lado del empresario. Si prestó atención vera que el texto alega que aunque empresa y empleado tienen intereses distintos (para uno la máxima rentabilidad y para el otro un buen salario y buenas condiciones de trabajo) con estas modificaciones en la legislación ambos finalmente se alinearán "en la búsqueda del éxito de la empresa a la que pertenecen". El éxito de la empresa implica obtener la máxima rentabilidad, y ésta a su vez es el mayor interés del empresario; en consecuencia es claro que tras las negociaciones bajo este nuevo marco legal el empleado podrá ser doblegado para satisfacer las ganancias de la empresa a costa de su bienestar.

Y sigue:
En este sentido se debería asignar preferencia a los acuerdos laborales de nivel menor (empresa o sector geográfico) por sobre los acuerdos colectivos o paritarias en el nivel de sector de actividad. Sólo un acuerdo de salarios y condiciones laborales en el nivel de empresa, con sus propias ventajas y dificultades, asegura la convergencia de intereses entre el empresario y sus empleados y trabajadores.
Aquí ya no hay más sutilezas, este ítem directamente le quita todo poder de negociación a los sindicatos. Usted tendrá que arreglárselas solo frente a su empleador bajo la consigna de que si no le gusta lo que el patrón ofrece será eyectado con una contundente patada en el trasero pues, gracias al recetario antes mencionado, para ese entonces habrá cientos de miles desempleados desesperados esperando ocupar su lugar. La frase final es una pasmosa mentira. Quitarle poder de negociación al empleado aislándolo del sindicato sólo asegura que el empresario pueda hacer con usted prácticamente lo que le plazca.
contrato trabajo
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Bueno dirá usted, no podré contar con el sindicato pero al menos estará el Estado para protegerme. ¡ERROR! Mire esto:
Debe eliminarse la obligatoriedad de la homologación de la autoridad administrativa, que lejos de ser un control eficaz, a menudo se constituyó en un obstáculo para los contenidos que se pretendían incorporar entre las partes signatarias. El arbitraje oficial debiera ser la última instancia frente a desacuerdos que no puedan ser resueltos por las partes. La condición aconsejable es que el árbitro deba optar por una u otra posición, no pudiendo resolver ni sugerir ninguna posición intermedia o distinta. Esto impulsa el acuerdo entre partes.
Está bien, sé que suena confuso, evidentemente se han preocupado de decir de un modo complicado algo muy simple. Déjeme resumírselo: ¡ADIOS A LA MEDIACIÓN DEL MINISTERIO DE TRABAJO!... El empresario (sobre todo el corporativo) siempre querrá que usted gane lo mínimo posible porque para él el salario es un costo. En cambio el trabajador querrá un trato justo y un salario que le permita otorgarle un buen pasar a su familia. Estos dos objetivos son contrarios y en sí no hay nada de malo en ello, pero el empresario siempre está en posición de ventaja frente al empleado, y más en un contexto recesivo donde la oferta de trabajo es prácticamente nula. Así que si no existe un marco regulatorio y un Estado presente que balancee esta asimétrica relación usted está completamente perdido.

¿Y qué hay respecto a la estabilidad del trabajo y unas sanas y adecuadas condiciones de trabajo?... El artículo le explica como deberían ser:
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La forma de incentivar y facilitar la demanda de trabajo es flexibilizar y facilitar la contratación y que a la vez se brinden garantías para que no se produzcan contingencias imprevisibles y desproporcionadas. El período de prueba, el contrato de plazo fijo flexible y otras formas de contratación modulares son instrumentos eficaces de promoción del empleo y reducción de los costos laborales. Esto no obsta para que se incentive la continuidad del contrato de trabajo. También debe tenerse en cuenta que los nuevos procesos y el avance de las tecnologías hacen necesaria la multifuncionalidad, la polivalencia funcional y la jornada variable o flexible.
Bueno, aquí tiene otro pasaje expresado con "elegancia" para que no cause pánico, pero si esto tuviera que ser escrito de modo tal que lo entienda cualquiera diría algo como esto:
No más normativas que obliguen al empresario a dar certidumbre sobre el trabajo y no más períodos de prueba de tres meses para luego tomar o no al personal nuevo de acuerdo a su desempeño. Además, como las necesidades de la empresa pueden variar en el tiempo, el empresario contará con la prerrogativa de tomarlo a usted para hacer un trabajo y cuando él lo desee, ponerlo a hacer cualquier otra cosa diferente sin su consentimiento. También podrá alargarle la jornada de trabajo a 12 o 16 horas, hacerlo trabajar los domingos, o en horarios nocturnos, sin previo aviso ni necesidad de negociación con usted.
Si usted se encuentra en shock, al borde del pánico, y ansía que esto sea todo, déjeme de decirle que no es así, todavía queda lo "mejor". Lea con atención este último párrafo:
La indemnización por despido debería sustituirse por un sistema contributivo que ampare al trabajador frente al desempleo. Esto resultaría conveniente tanto para el empleador como para el trabajador, aseguraría un régimen eficaz de amparo frente a la desocupación, y a la vez establecería costos previsibles para las empresas. Se debería crear un fondo con aportes del trabajador y contribuciones del empleador. Los administradores de estos fondos podrían ser entes autónomos creados al efecto. Este fondo sería individual y propiedad del trabajador. En caso de no usarlo se podrá convertir en una renta vitalicia al momento de la jubilación.
Vamos por parte porque este párrafo es particularmente denso. En primer lugar no habrá más indemnización por despido así que el empresario ya no tendrá que considerar este costo a la hora de tomar una decisión arbitraria y despedirlo porque no le gusta su cara o sencillamente porque ahora que puede explotar a cualquiera de sus otros empleados y duplicarle la jornada horaria a su antojo podría prescindir de usted y hacer que otro haga su trabajo por menos dinero.

En reemplazo del sistema de indemnizaciones usted tendrá que aportar de su bolsillo dinero para crear un fondo previendo que algún día lo despidan. La sugerencia del editor enmascarado del artículo es que este fondo sea gestionado por entes autónomos. ¿Sabe lo que es eso? Son entidades que juegan con su dinero sin consultarlo haciendo inversiones en el sistema financiero. Si sus inversiones resultan malas usted pierde, pero ellos ganan siempre porque no tienen ninguna responsabilidad por los riesgos que asumen. Además se cobrarán todos los meses una jugosa comisión por hacerle "el favor" de administrar sus fondos.

¿A qué le recuerda esto?... Si usted es argentino y vivió durante los años 90 la destrucción llevada a cabo por Carlos Menem y su corte de delincuentes, recordará a las AFJPs (Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones). El AFJPgate fue la estafa mas grande de los últimos 30 años en la Argentina. Los fondos de jubilación que los trabajadores aportaban a través del sistema previsional estatal fueron tomados por estos lobos de las finanzas y dilapidados de maneras escandalosas. Pues bien, esto es lo que propone nuestro escritor fantasma.

El ansiado descanso...

Ahora lo dejaré descansar, pero por su bien le ruego que más tarde, cuando ya se haya repuesto de la conmoción, piense en todos y cada uno de los puntos expuestos y entienda que el futuro, aunque parece converger hacia esta realidad apocalíptica, todavía no llegó, aún hay tiempo de cambiar el rumbo y hacer materialmente posible otro futuro mucho mejor. De usted depende, y de su voluntad de no ser un esclavo condenado por su propia estupidez a vivir una vida miserable.