Traducido por el equipo de SOTT.net
« ¡Lo atrapamos! ».
La incursión militar estadounidense del 3 de enero en Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro y a la primera dama Cilia Flores fue seguida por la publicación por parte del Departamento de Justicia de su
nueva acusación contra los dos secuestrados, así como contra su hijo, Nicolás Maduro, y dos aliados políticos cercanos: el exministro de Justicia Ramón Chacín y el exministro del Interior, Justicia y Paz Diosdado Cabello. El Departamento de Justicia también ha incluido al líder del cártel Tren de Aragua (TDA), Héctor «Niño» Guerrero, entre los acusados, situándolo en el centro de su narrativa.
La acusación es un texto de 25 páginas que acusa a Maduro y Flores de conspirar para traficar «miles de toneladas de cocaína a Estados Unidos», basándose en gran medida en testimonios de testigos coaccionados sobre supuestos envíos que en su mayoría tuvieron lugar fuera de la jurisdicción estadounidense. Acusa a Maduro de «haberse asociado con narcoterroristas» como el TDA,
ignorando una reciente evaluación de la inteligencia estadounidense que concluyó que él no tenía control sobre la banda venezolana. Por último, los fiscales completaron la acusación imputando a Maduro «posesión de ametralladoras», un delito ridículo que podría aplicarse fácilmente a cientos de miles de estadounidenses amantes de las armas en virtud de una anticuada ley de 1934.
Comentario: En cuanto al evento principal, es decir, los misiles que han destruido al ejército ucraniano, a los mercenarios de la OTAN y a la red eléctrica, el alcalde de Kiev aconseja a la población de la ciudad que abandone, al menos temporalmente, la ciudad mientras dure el frío.
Pero esta segunda demostración de Oreshnik sigue siendo solo «una muestra»: el alcalde de Lvov ha dicho que los daños causados por el ataque fueron mínimos y que no hubo víctimas, porque, al parecer, los misiles hipersónicos tampoco contenían ojivas reales.