OF THE
TIMES
- Exclusiva SOTT: 5 pasos para llevar una vida saludable con el método SMART
- Cómo la procrastinación hace que te enfermes (y cómo "curarte" de este hábito)
- Las personas con más materia gris pueden hacer razonamientos morales más complejos
- Ocho semanas de meditación pueden cambiar el cerebro
- Media hora diaria de meditación provoca cambios mensurables en el cerebro
- Lecciones de mindfulness cortesía de Sherlock Holmes
El azúcar, al igual que las drogas, fue creada artificialmente por los humanos. Sus efectos en el organismo de los mamíferos todavía se desconocen, pero en las últimas décadas han aparecido estudios que vinculan el consumo de azúcar con el aumento brusco de la diabetes y el cáncer, así como con las enfermedades cardiovasculares, del sistema nervioso y digestivo. Es más, provoca desórdenes en la función de las células, aumenta el nivel de las plaquetas y provoca el síndrome de déficit de atención con hiperactividad entre los niños.
Importante descubrimiento: La verdadera causa de la adicción es la falta de conexión humana
Esto nos da una visión que va mucho más allá de la necesidad de entender a los adictos. El profesor Peter Cohen defiende que los seres humanos tienen una necesidad profunda de apego y de crear vínculos. Es así como obtenemos satisfacción. Si no podemos conectar con las personas, conectaremos con cualquier cosa que encontremos, el zumbido de una ruleta o el pinchazo de una jeringuilla. Afirma que deberíamos dejar de hablar sobre "adicción" en general para empezar a llamarlo "apego". Un adicto a la heroína se ha adherido a ella porque no ha podido vincularse con otra cosa hasta ese punto.
Por tanto, lo opuesto a la adicción no es la sobriedad. Es la conexión humana.
Exclusiva SOTT: En el reino de los fantasmas hambrientos, encuentros cercanos con la adicción
Gabor Maté propone que todas las adicciones, ya sea a sustancias o comportamientos compulsivos, nacen del dolor y nos dominan mediante la explotación del miedo innato que tenemos todos a reconocerlo y aceptarlo. Las adicciones se convierten entonces en una forma de matar el dolor, pero el problema nace del hecho de que ninguno de nuestros intentos de llenar un vacío interno con algo externo será exitoso en tratar su origen, tan sólo conseguirán acallar los síntomas momentáneamente. De esta manera convivimos constantemente como esclavos de cualquiera que sea nuestra droga de preferencia, ya que una vez los efectos de lo que sea que nos distrae pasan, tendremos que volver a enfrentarnos con nuestros miedos y heridas o repetir e incrementar la dosis. Este es el principio de generar tolerancia a una experiencia o sustancia, la base fisiológica de la adicción.
Comentario: Recomendamos ver la siguiente conferencia del neurocientífico Facundo Manes en la que explica el funcionamiento del lóbulo frontal.