La luz solar tiene un profundo impacto en su salud mental--más que cualquier otro fenómeno meteorológico. Esa es la conclusión de un reciente estudio que analiza los vínculos entre el clima y la depresión.
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© Desconocido
Se utilizaron los datos de salud mental de más de 16 000 estudiantes de la Universidad Brigham Young. Las evaluaciones habían sido completadas varias veces por cada persona en el transcurso de seis años. Cada evaluación se comparó con los datos meteorológicos locales.
Se contabilizaron diecinueve factores ambientales diferentes, incluyendo la irradiación solar (la cantidad de luz solar que llega a la Tierra), la nubosidad, lluvia, viento, presión barométrica y niveles de smog.
Al final, el único factor que en realidad importaba era el lapso de tiempo entre la salida y puesta del sol. Ninguno de los otros factores tuvo ninguna asociación significativa con la angustia emocional--siempre que haya suficiente luz solar.
Esto no me sorprende. Se ha estimado
2 que hasta un 20 % de las personas en los Estados Unidos con afectados por el Trastorno afectivo estacional (SAD) cada invierno, quienes sufren de melancolía, fatiga y en algunos casos una depresión más grave, conforme la luz solar escasea.
Lo que diferencia a SAD de la depresión regular es que ocurre una remisión completa durante los meses de primavera y verano.
Comentario: Argentina tiene un historial bastante negativo cuando se trata de derechos humanos básicos:
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