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lun, 20 feb 2017
El Mundo para la Gente que Piensa

La Ciencia del Espíritu
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Butterfly

No hay blanco sin negro, no hay luz sin oscuridad

No hay blanco sin negro, no hay felicidad sin tristeza. En cuestión de colores nuestra elección se basa en los gustos, al menos en parte. Sin embargo, cuando hablamos de emociones todo parece menos variable. Rechazamos las que nos producen malestar, abrazamos las que nos producen bienestar. No obstante, sin las unas no habría las otras, al menos no de la misma manera. ¿Serías capaz de valorar la alegría si nunca hubieses tenido la oportunidad de experimentar la tristeza?
Tendemos a escapar de las malas situaciones y, a veces, ni siquiera eso. En ocasiones nos conformamos con sufrir y ser víctimas de circunstancias que creemos que no están de nuestra mano cambiar. Una actitud bastante pasiva que nos hace alejarnos de la responsabilidad de nuestra propia vida. Pero, ya que te sumerges en todas estas experiencias negativas, ¿por qué no apreciar su opuesto?

Comentario: Este artículo queda perfecto para el nuevo año que comienza, para recordar que no todo en nuestra vida tiene que ser perfecto. Esto ha sido una ilusión que nos han creado: el vendernos de todo para comprar la felicidad. Pero como bien lo dice la autora, si nunca tropezamos, jamás nos daríamos cuenta de cómo crecer, aprender de nuestros errores y seguir adelante.




Flashlight

La desconexión interior, cuando descuidamos nuestras emociones

© Desconocido
La desconexión interior es un mecanismo de defensa que muchos suelen practicar. Es elegir no sentir para no sufrir, es "enfriar" el corazón para proteger el alma de nuevos fracasos, de nuevas decepciones y heridas que no cicatrizan. Ahora bien, esta estrategia lo que va a conseguir en realidad es alejarnos de una participación saludable de la vida.

Analicemos por un momento qué finalidad tienen nuestras emociones. Cada vez que se activan en el cerebro ejercen una reacción en todo nuestro ser. La repugnancia, por ejemplo, nos aleja de algo o alguien. El cariño, la ilusión, el afecto o la pasión nos conectan y nos inyectan todo un torrente de dinámicas con las cuales, ser más energéticos o creativos que nunca.

Sin embargo, quien piense que las emociones negativas no tienen ningún fin o que su único propósito es traernos la infelicidad se equivoca. En realidad, son ellas las que han permitido que el ser humano se adapte, aprenda y avance a lo largo de su evolución y su ciclo vital. El miedo o la angustia son mecanismos de supervivencia, son señales de alarma que debemos saber interpretar para poder traducirlas en respuestas adaptativas que garanticen nuestra integridad.

Desde la neurociencia, y a través de libros tan interesantes como"A new view of pain as a homeostatic emotion" (Una nueva visión del dolor como principio de la emoción homeostática), se nos explica algo muy revelador: el hombre moderno experimenta mucho miedo. A pesar de carecer de depredadores externos o de peligros físicos concretos, el temor de este mundo avanzado es mucho más profundo y laberíntico.

Hablamos de los temores internos, de esos demonios personales que nos paralizan, que nos quitan el aire y que tienen, sin duda, múltiples orígenes. Ante nuestra incapacidad para gestionarlos, a menudo, optamos sencillamente por aplicar el síndrome de desconexión emocional.

Te proponemos reflexionar sobre este concepto que, tal vez, te sea ya muy conocido.

Comentario: Recomendamos leer también:


Music

Cinco pasatiempos que pueden hacerte más inteligente

Es interesante cómo solemos hablar mucho sobre ciertas prácticas, sistemas de alimentación y ejercicios que podemos adoptar para desarrollar nuestro máximo potencial a nivel físico. Sin embargo, cuando se trata de la mente, por lo general actuamos como si nuestras capacidades intelectuales estuvieran limitadas a lo que consideramos fruto de nuestra genética. de tal manera que lo mejor que podemos hacer es aceptar lo que tenemos.

Claro que esto no es así; en realidad los descubrimientos de las últimas décadas en el área de la neurociencia han revelado la existencia de la neuroplasticidad, es decir la capacidad de nuestras neuronas para formar nuevas conexiones entre ellas permitiéndonos aprender cosas nuevas, pero también modificar la forma en la que usamos nuestro cerebro en general. Hay muchas formas de ejercitar el cerebro; estas son algunas de las actividades que pueden ayudarte a expresar el máximo potencial de tu mente:

Hearts

¿De qué habla la gente antes de morir?

Nota del editor: Kerry Egan es la capellán de hospital y autora de los libros On Living y Fumbling: A Pilgrimage Tale of Love, Grief, and Spiritual Renewal on the Camino de Santiago.
© Thinkstock
Era estudiante de seminario y acababa de comenzar mis prácticas para ser capellán de un hospital oncológico cuando mi profesor me preguntó sobre mi trabajo. Tenía 26 años y todavía estaba aprendiendo qué hacía un capellán.

Books

5 increíbles beneficios de leer libros para tu cerebro

Leer no es simplemente un pequeño gran placer cotidiano; actualmente existen estudios que muestran los beneficios que esta actividad tiene para nuestro cerebro.
Y es que no hay actividad que no deje una huella en nuestro sistema nervioso, y la lectura no es una excepción. Además, como es un hábito que puede ser incorporado a nuestro día a día y que involucra muchas partes de nuestro cerebro, sus efectos pueden hacerse notar con rapidez.

Comentario: Lo invitamos a ver también la siguiente conferencia, "Cómo los libros pueden abrir su mente:"




Music

¿Es bueno estudiar escuchando música?

Escuchar música a la hora de estudiar o de hacer trabajos es un hábito muy común entre los estudiantes universitarios. En las bibliotecas, muchas personas optan por ignorar ese silencio frágil y artificial que envuelve las mesas y las estanterías aislándose del exterior mediante el uso de unos auriculares y de una melodía agradable.
© Pexels
Lo mismo pasa en algunas oficinas, aunque en ese contexto aislarse de los demás es más problemático si se trabaja en equipo o en una gran oficina con cubículos abiertos. Haya o no aislamiento, sin embargo, el factor común a estas personas es que ven en la música una herramienta que puede mejorar la concentración, la productividad y la realización de tareas en general.

Comentario: La música puede ser una muy buena herramienta para mejorar nuestra calidad de vida, dependiendo del tipo de música, y siempre y cuando no tenga letras sin sentido que puedan influenciar de manera negativa nuestra psique. Le recomendamos también: Lo invitamos a ver también el siguiente video acerca de los grandes beneficios que tiene tocar algún instrumento: [puede activar los subtítulos en español]




Better Earth

Otro ser humano es posible

Todos hemos escuchado o leído alguna vez la expresión "otro mundo es posible". Inmediatamente viene a nuestras mentes un mundo más justo, más solidario...un mundo en el que nos organizamos de una manera menos egoísta y más empática, en definitiva un lugar mejor. Y es que "mundo" alude a lugar o podríamos decir que a nuestro hogar.
© Desconocido
Es sin duda una gran meta esta y algo a lo que deberíamos aspirar la especie humana, a poder vivir en un espacio más favorable para todos sin olvidar por supuesto a los animales y a las plantas, a los ecosistemas y al conjunto de la naturaleza que somos todos. Sin embargo, esta visión de un lugar o mundo mejor hace que dirijamos nuestras miradas hacia el exterior pasando por alto el paso necesario antes de poder lograr tan ansiado objetivo, y es una mirada hacia nosotros mismos.

Porque muchos anhelamos un modelo social más solidario y lo visualizamos: lo concebimos en nuestra imaginación y comprendemos que es posible ese mundo al cual algunos aspiramos: "otro mundo es posible". Sin embargo, a menudo no consideramos que ese otro mundo es un mundo humano, que se trata de qué tipo de "hogar" construimos y por tanto de lo que en el fondo se trataría es de que para que otro mundo sea posible otro ser humano ha de ser posible ya que lo primero será sin duda consecuencia de lo segundo. De este modo, lo esencial es reparar primero en el tipo de ser humano que somos, es decir, dirigir la mirada al interior de nosotros mismos (al interior de la sociedad) para una vez realizado el análisis poder cambiarla, poder transformarnos. El asunto radica pues en mirar hacia el interior para poder transformar posteriormente nuestras relaciones humanas y construir otro mundo: se trata de conocer cómo somos y qué tipo de ser humano queremos ser.

Comentario: Quizás, no se trate de crear "otro ser humano" sino de ser más humanos y "desintoxicarnos" de una "programación" psicopática que resulta del hecho de que vivimos en una patocracia, es decir, una sociedad gobernada por individuos que padecen (o al menos parecen padecer) de patologías mentales serias que los hacen tener menos (o carecer completamente de) empatía y actuar solamente según les conviene, a expensas de cualquier sufrimiento que causen sus acciones; lo que incluye promover su manera de ver las cosas en todas partes, para que todos terminen viendo las cosas como ellos.

Como lo escribe Laura Knight-Jadczyk en Patocracia mundial, seguidores autoritarios y la esperanza del mundo:
Lobaczewski hace una observación interesante en Ponerología Política:
"Toda guerra en la que se embarca una nación patocrática tiene dos frentes, el interno y el externo. El frente interno es más importante para los líderes y la élite gobernante, y la amenaza interna constituye el factor determinante en lo que concierne a la decisión de desatar la guerra."
Es decir: la propaganda está más dirigida a convencernos, al pueblo, que a cualquier otra cosa. Y tristemente, basada en lo que veo en Twitter y en otros lugares, esto está trabajando bastante bien a pesar de todos los hechos y datos que he citado más arriba que cualquier persona que pueda leer en un nivel de tercer grado podría entender. [...]
"La patocracia tiene otras razones internas para perseguir el expansionismo mediante todos los medios posibles. Mientras exista aquel "otro" mundo regido por los sistemas del hombre normal, inspirará en la mayoría no patológica un determinado sentido de dirección. La mayoría no patológica de un país nunca dejará de soñar con el restablecimiento del sistema del hombre normal, sin importar cuál sea la forma que pueda adoptar. Esta mayoría nunca cesará de observar otros países a la espera del momento oportuno. Por tanto, es necesario distraer su atención de semejante propósito y desviar su poder; se debe "educar" a las masas y hacerlas canalizar sus ansias en dirección a las luchas imperialistas. Se deberá perseguir tenazmente este objetivo de manera que todos estén al tanto del propósito de la lucha y en nombre de qué causa han de soportar una dura disciplina y pobreza, dificultades que, a su vez, limitarán de manera eficaz la posibilidad de que la sociedad de personas normales lleve a cabo acciones 'subversivas'." (Lobaczewski)
Esta última parte deja claro por qué la destrucción económica ha sido una etapa en la marcha hacia el totalitarismo mundial dominado por EE.UU.: si las personas son pobres y hambrientas, no pueden poner mucha resistencia; y nos damos cuenta de que esto se centra principalmente en los EE.UU. en este momento, aunque la UE está cayendo rápidamente en la línea de estos planes. Además, si los únicos trabajos disponibles están en el ejército, uno no necesita imponer un proyecto impopular - habrá filas interminables de hombres jóvenes que de otro modo podrían protestar sobre las políticas del gobierno, a la espera de ser aceptados para servir a ese mismo gobierno que ha destruido su futuro.
"La destrucción biológica, psicológica, moral y económica de la mayoría de las personas normales se convierte en una necesidad "biológica" para los patócratas. Muchos medios sirven para alcanzar este cometido, comenzando por los campos de concentración e incluyendo la guerra contra un oponente obstinado y bien armado que devastará y debilitará el poder humano que se le arroje encima, es decir, precisamente el poder humano que ahora pone en peligro al régimen patocrático: los hijos de las personas normales son forzados a ir a la guerra para luchar por una causa "noble" e ilusoria. Una vez asesinados en la guerra (lo cual aporta seguridad a los patócratas), los soldados serán decretados héroes meritorios de ser venerados con himnos, y resultarán muy útiles como modelo para educar a una nueva generación leal a la patocracia y siempre dispuesta a morir defendiéndola." (Lobaczewski)
Es importante conocernos a nosotros mismos y conocer la realidad que nos rodea, ya que ésta afecta lo que manifestamos en nuestra vida, así como nuestras propias decisiones afectan el curso de la misma. Por eso, también es muy importante hacernos responsables y aspirar a mejorar en el sentido de caminar hacia nuestro propio destino, hacia el futuro que queremos, hacia la vida que queremos para nosotros y para los demás.

Le invitamos a leer los siguientes artículos:


Headphones

Vivimos en la Era de la Ignorancia : ¿Por qué los jóvenes son cada vez más ignorantes?

Un destacado poeta y profesor universitario ha notado una preocupante tendencia: los jóvenes que llegan a la universidad cada vez saben menos

© Reuters / Mike Segar
En un efusivo artículo de 2012 publicado en el New York Review of Books el poeta Charles Simic declaraba que estamos viviendo en la Era de la Ignorancia. Desencantado por las manifestaciones culturales de su país, donde en algún momento el grueso de la población llegó a creer que Saddam Hussein había sido responsable de los ataques del 11 de septiembre o que Obama era musulmán, Simic denunció lo que considera es una "rebelión de mentes opacas en contra de la inteligencia", por lo cual es acertado concluir "con Sidney Hook que la estupidez es una de las grandes fuerzas de la historia", todo lo cual es bastante conveniente para la clase política que "resiente a todo aquel que muestra la habilidad de pensar de manera seria e independiente".

Lo que más me llamó la atención de leer el artículo de Simic, un destacado poeta amigo de Octavio Paz, es su diagnóstico puntual, basado en su observación como profesor universitario de literatura, de que los jóvenes son cada vez más ignorantes, pasan de la escuela a la universidad sin estar preparados y sobre todo adoleciendo en conocimientos de historia. Esto mismo lo detecta Rushkoff en cierta forma en su libro Present Shock: inundados por enormes cantidades de información noticiosa, perdemos las noción de las grandes narrativas, de la continuidad del tiempo y la memoria. Todo es un perpetuo y atiborrado "ahora". Simic escribe sobre la notable carencia que tienen los jóvenes de las grandes ideas de otros tiempos:
Hemos necesitado muchos años de indiferencia y estupidez para hacernos tan ignorantes como somos hoy. Cualquiera que haya enseñado en una universidad los últimos 40 años, como yo lo he hecho, puede decirte que los estudiantes que salen de la preparatoria cada año saben menos. Primero fue desconcertante, pero ya no sorprende a ningún instructor universitario que los amables y entusiastas jóvenes que se enrolan en las clases no tienen la habilidad de retener la mayoría del material que se enseña. Enseñar literatura inglesa, como yo he hecho, se ha vuelto más difícil cada año, ya que los estudiantes leen menos literatura antes de entrar a la universidad y carecen de la más básica información histórica del período en el que una novela o un poema fue escrito, incluyendo las ideas y los asuntos que ocupaban a las personas de ese momento.
Tengo la impresión de que esto es un fenómeno global. Hablo desde lo que observo en México, pero podemos citar también al exprofesor de Cambridge, Terry Eagleton, quien en un artículo en el mismo tenor que el de Simic denunció la influencia neocapitalista sobre la educación superior, considerando que las universidades son administradas como negocios y que las humanidades están al borde de desaparecer puesto que no pueden competir en la producción de capital con otras carreras. Las impresiones de Simic son sobre los estudiantes en Estados Unidos, el país con la presencia mediática más incisiva del mundo, a la vez también, el país que más influencia tiene el mundo, siendo una especie de oficina central de adoctrinamiento cultural global. Algunos países obtienen lo peor de los dos mundos, son colonizados culturalmente y económicamente, pero no reciben los beneficios materiales de la libre economía y se ven obligados a consumir objetos (como ropa o gadgets) y productos culturales de baja calidad.

Simic hace hincapié en que una de las cosas que se está perdiendo es el conocimiento de la historia --encandilados por el nuevo smartphone que hace desechable todo lo demás (incluyendo nuestra memoria); sin una noción histórica, el pueblo es fácilmente manipulable ya que no tiene el alcance de visión para percibir que los políticos están recurriendo a los mismos trucos o a las mismas falsas promesas que han utilizado antes sin entregar nunca resultados. Como dijo el filósofo George Santayana, "aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo". Me pregunto si, correteando las actualizaciones incesantes que nos hacen llegar nuestros aparatos, no nos estaremos programando para repetir los mismos errores del pasado, pensando que éste ya no existe, que ya lo hemos superado y con él los grandes desafíos de la condición humana. Simic considera que nuestra ignorancia, en el mundo real, nos hace presa fácil de la manipulación política e ideológica. "Para empezar, hay más dinero que ganar de los ignorantes que de las personas educadas, y engañar al pueblo es una de las pocas industrias que seguimos manteniendo en este país. Un pueblo verdaderamente ilustrado sería malo para los políticos y los negocios".

Cómo explicarnos este incremento en la ignorancia --incremento al menos en lo referente a las bellas artes, a las tradiciones religiosas, a la historia. Simic culpa en Estados Unidos a la educación. "No hay duda de que el Internet y la televisión por cable han permitido que variados intereses políticos y corporativos diseminen desinformación a una escala antes imposible, pero para que eso sea creído es necesaria una población malamente educada y desacostumbrada a verificar las cosas que se le dicen". Me pregunto si no existe una especie de loop de retroalimentación entre los medios electrónicos y la carencia educativa, uno magnificando el efecto de la otra. Pasamos grandes cantidades de tiempo consumiendo contenido electrónico en forma de snack, pedacería diseñada para atrapar nuestra atención y ante este contenido --hecho a la medida de nuestra dopamina-- las películas de cine de arte, los libros de filosofía clásica o las novelas de autores de hace más de 50 años nos parecen aburridas. En inglés se ha creado el término "infotainment" para referirse a la información y al entretenimento como una misma (y ubicua) cosa. Hoy en día todo tiene que ser entretenido, fácil de usar y útil (en el sentido de que nos brinde un capital, algo que podamos presumir que sabemos o que podamos vender).

Hace unos días me encontré con esta increíblemente popular app llamada Blinkist, la cual tiene cientos de miles de usuarios y decenas de millones de seguidores en las redes sociales. Me pareció sintomática de lo que Simic llama la Era de la Ignorancia a la vez que, paradójicamente, denota un fuerte deseo de saber. Blinkist ofrece resúmenes de miles de libros que puedes leer en 15 minutos, una especie de resumen ejecutivo compuesto de puros "insights" de populares obras de no ficción. Promete hacerte más inteligente y ahorrarte toda la paja y la molestia de tener que realmente leer el libro. En nuestra era todos queremos ser CEOs, todos traducimos el tiempo en dinero y todos nos preparamos para pasar el examen (no para realmente aprender, sino para parecer que sabemos lo suficiente para pasar el punto de control y obtener el beneficio social o económico).

Brain

Pensar con el cuerpo: embodied cognition

Desde el "pienso, luego existo" de René Descartes ha llovido mucho, y sin embargo su manera de entender el ser humano parece haberse aferrado a la historia del pensamiento. El planteamiento cuerpo - mente que Descartes ayudó a proyectar hacia la Edad de la Razón ha creado una tradición dualista muy fértil en la que han participado tanto la psicología como la neurociencia. Hoy sigue siendo habitual establecer una distinción entre cerebro y cuerpo, al menos a la hora de explicar la cognición y el carácter pensante del ser humano.
Embodied Cognition o pensar con el cuerpo

De ahí que en algunas líneas de investigación se intente buscar en el interior del cráneo las causas primordiales del comportamiento humano apelando a componentes neurales cada vez más pequeños en una progresión infinita que suele denominarse reduccionismo.

Sin embargo, a esta concepción cerebrocentrista del pensamiento le ha salido una rival. La idea de embodied cognition, que se podría traducir como "cognición en el cuerpo" o "pensar con el cuerpo", pone el énfasis en la coexistiencia entre cognición y funciones corporales, dos elementos que se funden y cuya relación va mucho más allá del simple esquema recipiente - contenido.

Comentario:
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Magnify

Dan a conocer el tipo de neurosis más común de la actualidad. Y tú... ¿la padeces?

La abundancia de información en el mundo de hoy, así como el progreso tecnológico, nos hacen tener miedo de "perder algo", según un ensayo del periodista Jacob Burak publicado en el portal Aeon.
De acuerdo con Burak, la imposibilidad de ver las últimas actualizaciones en las redes sociales durante una cena familiar 'sin pantallas' resulta ser mucho más estresante para el Homo informaticus que la falta de tiempo durante un viaje turístico. Ahí radica la principal neurosis de la sociedad contemporánea.

En su artículo, el periodista cita a la psicóloga Sherry Turkle, de la Universidad Tecnológica de Massachusetts (MIT), quien afirmó en su libro 'Alone Together' ('Juntos y solos', en español) que internet y los 'gadgets' son las herramientas clave para crear vínculos sociales en la sociedad actual.

Comentario: Actualmente existen muchos factores que nos provocan estrés, depresión, ansiedad y sus variantes. Para poder controlar estas emociones y aprender qué está detrás de ellas, les recomendamos el programa de respiración y meditación Éiriú Eolas: Expansión del conocimiento.