Traducido por el equipo de SOTT.net en español.
Lejos de ser una campaña de propaganda sofisticada, fue pequeña, amateur y, en gran medida, desvinculada de las elecciones de 2016.

© Reuters / Aaron BernsteinAnuncios de Facebook vinculados a un esfuerzo ruso por perturbar el proceso político de EE.UU., mostrados en el marco de la aparición de ejecutivos de FB ante el Comité de Inteligencia de la Cámara, el 1 de noviembre de 2017.
La publicación de dos informes comisionados por el Senado ha desatado una nueva oleada de pánico respecto a la manipulación por parte de Rusia de un público estadounidense vulnerable en los medios sociales. Los titulares advierten que los trolls rusos han intentado
suprimir el voto afroestadounidense,
promover a la candidata del Partido Verde Jill Stein,
reclutar a "activos" y "sembrar la discordia" o "hackear las elecciones de 2016" mediante
anuncios de juguetes eróticos y de
Pokémon Go. "Los estudios",
escribe David Ignatius del Washington Post, "describen un sofisticado esfuerzo ruso de varios niveles por utilizar todas las herramientas disponibles de nuestra sociedad abierta para crear resentimiento, desconfianza y desorden social", demostrando que los rusos, "gracias a Internet... parecen estar perfeccionando estas artes oscuras".
Según Michelle Goldberg de The New York Times, "Cada vez parece más como si" la desinformación rusa "hubiera cambiado la dirección de la historia estadounidense" en las elecciones de 2016, dado que "la actividad de los trolls rusos fácilmente habría podido marcar la diferencia".
Los informes, del
Proyecto de Investigación de Propaganda Computacional de la Universidad de Oxford y de la firma
New Knowledge, proporcionan la visión más completa de la actividad de los medios sociales rusos hasta la fecha. Con una abundancia de datos, cuadros, gráficos y tablas, junto con un extenso análisis cualitativo, los autores examinan los resultados de la Agencia de Investigación de Internet (IRA), la firma rusa de cebos de clicks
acusada por el abogado especial Robert Mueller en febrero de 2018. En cada métrica significativa, es difícil cuadrar los datos con las dramáticas conclusiones que se han deducido.
Comentario: Vea: