La vergüenza cuando es excesiva está unida a una autocrítica destructiva. Otras veces se da la autocrítica sin relación con la emoción de vergüenza. Ambas tienen importancia en muchas patologías como trastornos de ansiedad, fobia social, depresión, etc. Su tratamiento es complicado porque muchas veces tienen sus raíces en la infancia, en las conductas vinculares. En esta página se plantea su tratamiento desde la perspectiva de la terapia de aceptación y compromiso, haciendo hincapié en la compasión y la autocompasión.
(En la redacción de este artículo se emplea la primera persona del plural para mostrar que los procesos que se describen pueden afectar a todas las personas, incluido el autor del artículo).
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Definición de vergüenza y autocríticaLa vergüenza es una emoción que pretende ocultar algún defecto o acción nuestra que creemos que, si se viera, podría provocar rechazo. Es una emoción que nos lleva a esconder nuestros fallos, o a caer en exceso de auto-crítica para evitar o minimizar la crítica destructiva o el rechazo de los demás. Las críticas que recibimos o tememos recibir y la vergüenza que sentimos activan el sistema de amenaza/protección.
La auto-crítica es una conducta verbal que pretende producir un cambio en nuestro comportamiento para conseguir alcanzar nuestros objetivos y evitar nuestros fallos. La auto-crítica lleva implícita una auto-exigencia de cambiar, que es una parte fundamental de la auto crítica. La auto-exigencia consiste en un impulso a cambiar, que a veces viene acompañado por una propuesta concreta de conductas a modificar.
La vergüenza y la auto-crítica en la patologíaLa vergüenza y la auto-crítica son conductas que tienen un papel importante en multitud de trastornos psicológicos, por ejemplo, la depresión, la fobia social, etc. y ambas son difíciles de tratar.
La vergüenza, como emoción, es positiva porque va dirigidas a evitar el rechazo social aunque, cuando es extrema o demasiado frecuente puede llegar a ser patológica, y generar sentimientos de depresión y ansiedad.
La auto-crítica igualmente es positiva y tiene como misión proponernos nuestra superación y la corrección de nuestros defectos y fallos. También puede ser patológica cuando se convierte en auto-crítica destructiva y plantea auto-exigencias imposibles o que no estamos emocionalmente preparados para llevarlas a cabo.
Indicios de autocrítica destructivaCuando nos encontramos con falta de asertividad, culpándonos, no expresándonos (por ejemplo, no mostrando enfado), no fiándonos de los demás y manteniéndolos a distancia, esforzándonos duramente en ser deseables a todo el mundo o evitando la intimidad, y, sobre todo, cuando nos exigimos cambiar inútilmente aquello que creemos que nos hace rechazables a los demás; podemos pensar que en esos problemas juega un papel importante el exceso de vergüenza y auto-crítica.
Hay que tener en cuenta que el impacto que la vergüenza y la auto-crítica tienen en la vida de una persona está ligado a dos procesos clave. El primero es
el grado de hostilidad, desprecio y odio dirigidos a nosotros mismos que conlleven. El segundo es relativo a la incapacidad de generar sentimientos de ternura, apaciguamiento, de querernos a nosotros mismos y de consolarnos ante los ataques internos o externos (Gilbert, 2006). Las dos generan sentimientos de depresión por la mala valoración que hacemos de nosotros mismos y de ansiedad, porque están asociadas a la amenaza de rechazo social.
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